HISTORIA

RESEÑA HISTORICA DE LA EVANGELIZACION EN EL PUTUMAYO, CREACION DE NUESTRA DIOCESIS MOCOA-SIBUNDOY E HISTORIA DE LA PARROQUIA SAN FRANCISCO DE ASIS

 

La evangelización en el departamento del Putumayo inicia a mediados del siglo XVI por los misioneros franciscanos. Acompañados eventualmente por los Dominicos, Agustinos, Mercedarios y Jesuitas que se desplazaban desde Quito, y a partir de 1755 desde Popayán. La forma que lo hicieron fue a través de "reducciones e internados", en el Bajo Putumayo, y las "doctrinas" en el Valle de Sibundoy.

Organizados en grupos o pueblos los indios podían ser adoctrinados en la fe y en la vida civil, así aprendieron los aborígenes no solo los rudimentos de la fe sino tambien el cultivo del campo, el manejo de las herramientas, la ganadería, el cuidado de  animales domésticos, oficios e industrias practicas para el hogar, música, canto, teatro, confección de ropa, ladrillo, teja, aserrio etc.

Las dificultades que tenían que afrontar los misioneros como: viajes llenos de peligros por ríos y selvas inhóspitas,  climas malsanos, estilo de vida nómada con variedad de lenguas de los aborígenes inconstantes e interesados. En varias ocasiones los indígenas se sublevaron contra los misioneros a tal punto que la semilla de la fe fue regada, en el Putumayo, por la sangre de más de 27 mártires; entre franciscanos, dominicos y Jesuitas.

En la segunda mitad del siglo XVIII se destacó de modo especial el franciscano Fray Juan de Santa Gertrudis. En 1792, después de cerca de 250 años de fatigoso trabajo misionero se retiraron del Putumayo los últimos misioneros franciscanos con la amarga sensación del fracaso y así pareció apagarse la antorcha del evangelio en estos inmensos territorios del sur de Colombia. 

Debido a cuatro causas se atribuye el fracaso de la misión en ese periodo:

1.      No haber logrado la inserción del indígena en la estructura económico política de la sociedad colonial.

2.      Desconocimiento e intolerancia de la idiosincrasia del indígena.

3.      Falta de recursos materiales para una empresa de muchos gastos.

4.      Espíritu interesado de los indígenas, que al faltarles herramientas y otros obsequios, se desbandaban enseguida.

Durante el siglo XIX, en la independencia y en los albores de la republica la atención pastoral estuvo a cargo de unos pocos religiosos y escasísimos sacerdotes diocesanos procedentes de Pasto, con presencia apenas esporádica. Todo el Putumayo perteneció a la Diócesis de Pasto desde la creación de ésta (1859), hasta la erección de la Prefectura del Caquetá, con sede en Sibundoy (1904)

Los capuchinos catalanes procedentes del convento de Tulcán recibieron el territorio de la misión por San  Ezequiel Moreno. Después de inspeccionar el territorio en (1893), de Santiago a Mocoa realizado por los padres Ángel Villava, Francisco de Ibarra y Enrique Collins, se establecieron definitivamente en Mocoa en 1896. los  fundadores fueron los Padres Antero María Moretín y Antonio  de  Calamocha, más el Hermano Fructuoso  de  Tulcán.  Poco después se abrieron las fundaciones de Sibundoy y Santiago. 

Desde estas bases misionales se lanzaron los intrépidos misioneros capuchinos a revitalizar los antiguos puestos de misión:  cruzaron selvas y surcaron ríos  con  celo ardiente de apóstoles e indómito  valor y aguante de conquistadores.  Se hicieron indígenas con los indígenas y colonos con los colonos en el sentido de sufrir ellos también todas sus necesidades y carencias, todos sus aislamientos y soledades, mala alimentación, intemperie y peligros de toda clase. 

En cuanto religiosos dependían del custodio provincial Colombo-Ecuatoriano pero en todo lo referente a lo Pastoral seguían las instrucciones del Obispo de Pasto hasta la creación de la prefectura Apostólica del Caquetá (1.904)  con sede en Sibundoy,  pero además con el territorio de los actuales departamentos del Caquetá  y  Amazonas.

Mocoa por su peculiar posición fue denominada "La llave del Caquetá y Putumayo"  y se constituyó en el punto de partida para las expediciones apostólicas.

En el año de 1.986 marca pues, el inicio de la definitiva organización y desarrollo de la Iglesia particular del Putumayo, que formaba inicialmente una sola unidad con las Iglesias hermanas de Florencia y Leticia,  primero como Prefectura (1904), más tarde como Vicariato en (1.930), hasta la división en tres jurisdicciones en (1.951).

Los misioneros Capuchinos encontraron la generalidad de los Indios en estado verdaderamente lastimoso, desconectados del resto de la republica y presa indefensa de la ambición sanguinaria de los Caucheros. Estos se propusieron dos objetivos difíciles como: la humanización del Indio  y  la  conquista de la naturaleza o incorporación del extenso  territorio fronterizo a la  vida nacional.

La Iglesia especialista en humanidad y con larga experiencia de educadora de pueblos, lo fue haciendo todo en la entonces región inhóspita desde fundar pueblos, levantar escuelas e infundir en el Indígena el gusto por el estudio  y habituarlo a una vivienda más digna, abrir caminos y construir puentes, promover la agricultura, el comercio y hacer llegar poco a poco los beneficios de la técnica:  la Iglesia Evangelizando Humaniza.

Tres campos fundamentales y correlacionados acometieron los misioneros desde el comienzo:  La Evangelización como tarea prioritaria: la educación, como vehículo e insustituible de dignificación, y las obras materiales, sin las cuales, como bases sólidas y duraderas, no se alcanzarían las dos anteriores.

Con ese fin, gran acierto fue la incorporación de comunidades religiosas:  Franciscanas y Maristas, con trabajos en el área de la Educación, la Salud y la promoción social y Misionera.  Y  como alma de toda Pastoral, la presencia orante de las Carmelitas, desde 1.963.

Por espacio de 75 años trabajaron 94 Capuchinos Catalenses al frente de la Misión del Putumayo, con la experta guía de tres prelados: el prefecto Apostólico Fidel de Monclar (1.905 - 1928)  y los Obispos Gaspar Moncollini (1930 - 1947) y Plácido Camilo Crous (1947 - 1.970).

Viendo entonces su personal envejeciendo  e insuficiente,  y sin recibir refuerzos desde la madre patria, pidieron a la Santa Sede ser relevados de su compromiso misionero.

Ante el problema de personal  de los Capuchinos,  la Santa sede solicitó a los misioneros Redentoristas,  recibir la antorcha Misionera, hasta llevar la Iglesia del Putumayo a su debida madurez de régimen ordinario de Diócesis.  Los primeros Misioneros llegaron en  septiembre de 1.968 pero el empalme, y el traspaso oficial se realizó con la posesión canónica de Monseñor Ramón  Mantilla en marzo de 1.978.

Conscientes de ser herederos de un pasado glorioso lleno de heroísmos, los nuevos constructores del Reino de Dios en el Putumayo han seguido impulsando con renovado empuje una Pastoral Integral de Humanización y Evangelización.

Estos primeros 30  años han  llenado la acción Pastoral de tres Obispos:  Ramón Mantilla (1971 - 1977), Arcadio Bernal (1.978 - 1990), Fabio de Jesús Morales (1.991 - 2004) y por último Monseñor Luis Alberto Parra Mora (2004 ...)  además 55 misioneros  adscritos y otros como itinerantes.      

Es este el recorrido histórico de la Evangelización de nuestra Diócesis Mocoa-Sibundoy.

El P. Estanislao de las Corts y el Hermano Fray Idelfonso de Tulcán, fundaron el 3 de mayo de 1912 la colonia de Puerto Asís. El 25 de septiembre del mismo año fue elevado a corregimiento. Allí fundó la Misión uno de sus grandes Internados para educación de los indios y de los hijos de los colonos. Ese mismo año de 1914 se hicieron cargo de la educación en el naciente pueblo las Hermanas Franciscanas. En ese entonces la Intendencia estaba gobernada espiritualmente por un Obispo. El obispo de Territorios nacionales es llamado Vicario Apostólico. Su residencia es en Sibundoy. El obispo es el  Coordinador General de Educación para las escuelas que aun quedan bajo la jurisdicción de la iglesia. Para el gobierno espiritual el territorio estaba dividido en Cuasi parroquias, que equivalen a las Parroquias de la diócesis del interior, y Estaciones Misionales, que son zonas aun no bien desarrolladas. Puerto Asís contaba con sesenta y cinco veredas. Tres sacerdotes(2 redentoristas); hermanas franciscanas en la escuela de niñas; Misioneras de la Inmaculada en obras sociales, etc. Dieciocho Sacerdotes Capuchinos(1912 a 1968) y cinco redentoristas han pasado por la parroquia. Junto a ellos. muchos religiosos de una y otra comunidad y algunos sacerdotes diocesanos, han prestado su servicio generoso al Pueblo de Dios. Merece destacarse la figura del Padre José Arístides Espinoza, redentorista, durante 12 años continuos, por ríos difíciles y trochas imposibles, recorrió con fervor las casi 90 veredas, llevando a los campesinos su afecto de hermano y el aliento de la enseñanza evangelizadora. En el año del 1962 se celebro el cincuentenario de la fundación de Puerto Asís, efectuada el 3 de mayo de 1912 por el P. Estanislao de las Corts. Uno de los actos de la celebración fue la colocación de la primera piedra de una nueva Iglesia Parroquial, que en la actualidad es un esbelto templo. Monseñor Plácido escribió con esa ocasión  una corta monografía, "Puerto Asís ayer y hoy"